desde este momento, no más hermanitos

Enrique Verástegui, un día antes.

Publicado: 2018-07-28

Un día antes de su muerte, un grupo de poetas, críticos y lectores nos juntamos en el Centro Cultural de la Universidad Católica para celebrar la publicación de una novedosa antología de poesía realizada por Paolo de Lima. Esa noche, Enrique Verástegui  leyó dos poemas con voz muy baja. Muchos lo vimos débil, pero no imaginamos lo que sucedería al día siguiente, es decir, el día de ayer.

Hay que insistir en que el mejor homenaje que le podemos dar a un poeta -el único homenaje- consiste en no dejar de leer su poesía y conversar sobre ella.  Aquí entonces unos versos del poeta de Cañete,  esa notable voz que, a principios de los años 70, contribuyó a cambiar decisivamente muchas de las retóricas de la poesía peruana. 

Hasta siempre, Enrique (aunque nunca te conocí).  


Me he sentado a esperar la vejez.

No pienso ni hago nada hasta que llegue otra

generación

a desempolvar el brío, los libros dorados, las

matemáticas,

el cuerpo, el alma, el universo,

todo ese conocimiento sepultado por el rencor,

la gnosis que demuestra que lo infinito

está en lo finito

donde está, realmente, el universo.


Escrito por

Victor Vich

Crítico literario. Doctor en Literatura Hispanoamericana en Georgetown University, EEUU. Es profesor en la PUCP e investigador en el IEP.


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